banner
¿Controlar o confiar?
Nuestra falta de confianza en los niños genera la necesidad de controlarlos a ellos y lo que aprenden, cómo y cuándo. Rebecka Koritz explica su punto de vista.

En muchos países del mundo, la escolarización es obligatoria. Al cuestionar esto, me doy cuenta que uno de los impedimentos más grandes para liberar el aprendizaje de los niños, es el miedo a que ellos no aprendan nada si no van a una escuela. El hecho de que ya aprendieron a caminar y hablar sin que ningún adulto les haya obligado a eso a través de tareas y exámenes, es algo en que la mayor parte de los adultos no reflexionan. Se ha vuelto sintomático no confiar en las aptitudes, capacidades y motivación interna de aprender en los niños. Tampoco creemos que tienen la capacidad de saber por sí mismos lo que necesitan aprender y saber para lograr crearse una vida funcional.

Esta falta de confiar, crea una necesidad de control constante en los adultos. No sólo queremos asegurarnos que aprendan los niños, sino también de lo que hayan aprendido. La argumentación se estructura todavía alrededor de la idea de que hay ciertos conocimientos que son necesarios que todos sepamos y que todos tengamos que aprender, preferentemente a la misma edad. Sin estos conocimientos se cree que no es posible crearse una vida exitosa. Eso vuelve impensable el cuestionar la necesidad de materias, planes de estudio, tareas, exámenes y calificaciones, o una escolarización obligatoria.

¿Controlar o confiar?

La mayoría, que argumenta lo arriba mencionado, opina que todo esto es importante para que los niños puedan seguir estudiando en la universidad. Para lograr eso, necesitamos pruebas de que sí somos aptos para estudios universitarios, y eso se logra a través de las calificaciones. Sin embargo, muchos adultos admiten, que las calificaciones sólo sirven para eso, porque una vez adultos nunca volvemos a usarlas.

Deshacernos de la escolarización obligatoria implicaría que los adultos tengamos que soltar la idea de controlar el aprendizaje de los niños, y que empezáramos a confiar en que los niños sí son capaces, no sólo de definir ellos mismos qué aprender, sino que son capaces de hacerlo. No, todos los niños no aprenderían las mismas cosas, pero ¿por qué sería necesario? Todos somos diferentes, con distintos intereses, talentos y pasiones. ¿Dónde está la lógica en obligar a todos a entrar en el mismo molde? ¿Cuánto de lo que aprendiste en la escuela recuerdas hoy? ¿Cuánto de lo aprendido utilizas activamente hoy en día en tu vida?

¿Es realmente válido utilizar de 10 a 12 años de la vida de los niños de ésta manera? Yo opino que es un malgasto enorme de recursos, de tiempo y de energía, que debería poder usarse de una manera mucho más constructiva. Las víctimas de este malgasto son obviamente los niños, atrapados en un sistema que los adultos creemos necesario. De esto se trata la escolarización obligatoria: la necesidad de parte de los adultos de controlar la libertad y la toma de decisiones de los niños.

La verdad es que todos los seres humanos nacemos con curiosidad y con ganas de aprender. Todos los seres humanos somos creativos cuando tenemos la posibilidad de desarrollar nuestros talentos de la manera de que nosotros mismos decidamos. Además sabemos que el aprendizaje es más eficiente cuando está dirigido por una motivación intrínseca, donde la persona misma pueda tomar la iniciativa de lo que quiere aprender, y cómo. Sabemos que la enseñanza no es necesaria para que aprenda un niño. Enseñar y aprender no están relacionados.
Mi opinión es que debería existir mucha más flexibilidad acerca de las posibilidades de aprender de los niños. Pero, para llegar a ese punto, necesitamos cambiar nuestro entendimiento de qué es aprender, poner las necesidades individuales de cada niño en primer lugar, confrontar nuestros miedos y empezar a confiar en que la motivación de aprender es algo innato en cada ser humano. Eso implica que entendamos a profundidad que el aprendizaje es un efecto secundario de cualquier actividad humana. Es imposible no aprender. Aprendemos todo el tiempo, en base a todo lo que hacemos. Simplemente no hemos aprendido a darnos cuenta de eso, a valorarlo y apreciarlo por lo que es.

¿Controlar o confiar?

Puesto que no podemos saber qué tipo de conocimientos se necesitarán en el futuro, pienso que, en vez de una escolarización obligatoria, deberíamos mejor enfocarnos en lograr que nuestros niños amen tanto aprender, que siempre estén dispuestos y listos para aprender lo que necesiten, cuando lo necesiten. El Derecho de Aprender, en vez de una escolarización obligatoria, les brindaría a los niños esa oportunidad.

En muchos países, como en mi natal Suecia, existe sólo un camino “correcto” y posible: ir a la escuela. No hay alternativas para los millones de niños que aprenden mejor en otro entorno, que están incómodos y estresados si tienen que ir a una escuela, que son agredidos, que necesitan más tiempo para aprender y se sienten tontos, o que aprenden muy rápido y que se aburren.

Si soltáramos el control, y nos deshicieramos de la escolarización obligatoria y la sustituyéramos por El Derecho de Aprender, abriríamos la puerta a una infinidad de alternativas donde nuestros niños podrían aprender lo que quieren y lo que necesitan: dónde, cuándo y en la manera que les conviene mejor a cada uno de ellos.

La educación sin escuela, la desescolarización, el aprendizaje auto-dirigido como en las escuelas Sudbury o los Centros de Aprendizaje Ágil podrían exisitir como opciones naturales, exactamente como en Canadá, los Estados Unidos, Gran Bretaña, Francia y en otros países que ya entendieron el valor de la diversidad del aprendizaje.

No todos cabemos en el mismo molde. Hay muchas vías posibles. Yo quiero que superemos los obstáculos que impiden un aprendizaje libre.

¿Controlar o confiar?

If you enjoyed this article and feel called to give back to ASDE, here are ways you can support our work:

  • Donate money
  • Share our content with others! Click one of the buttons above to easily share on Twitter, Facebook, or email.
  • Consider becoming a Contributor for Tipping Points

Tipping Points Magazine amplifies the diverse voices within the Self-Directed Education movement. The views expressed in our content belong solely to the author(s). The Alliance for Self-Directed Education disclaims responsibility for any interpretation or application of the information provided. Engage in dialogue by reaching out to the author(s) directly.

 
Asking the right questions...
What is Self-Directed Education?
 
Building a movement...
About the Alliance for Self-Directed Education
 
Sharing our stories...
Tipping Points Press